Cuando, según las leyendas, durante el asedio a la ciudad de Siracusa (212 a.c.), Arquímedes logró quemar varias naves romanas concentrando sobre ellas la luz del Sol mediante espejos, probablemente este sabio ya conocía bien el enorme potencial que sus rayos poseían.
Muchos siglos después, el gran Leonardo da Vinci diseñó también un gran espejo parabólico concentrador, proyecto que, como otros muchos, dejó inacabado.
En todas las épocas de la historia se han desarrollado ingenios capaces de aprovechar de una u otra forma la energía solar, con desigual fortuna.
Quizás haya sido en la Arquitectura donde se han logrado los mejores resultados, floreciendo durante el siglo XIX en toda Europa casas y edificios acristalados y convenientemente orientados para lograr un óptimo aprovechamiento de la radiación natural, consiguiendo un elevado confort interior, especialmente cuando los días invernales eran fríos pero soleados.
En una época más reciente, las primeras aplicaciones que se aceptaron fueron aquellas que suponían la obtención de agua caliente sanitaria mediante colectores solares planos,como aplicación de la tecnología solar térmica, de sencillo diseño, para un uso doméstico. Poco a poco irán apareciendo los primeros paneles fotovoltaicos, capaces de convertir directamente la luz solar en electricidad útil, dispositivos de elevado precio que se emplean al principio casi exclusivamente en satélites artificiales. Más tarde, su producción en mayor escala conseguirá un abaratamiento progresivo del coste del vatio de potencia obtenido, lo que permite solucionar el problema de miles de viviendas que, por encontrarse en zonas aisladas, carecen de luz eléctrica.
Actualmente, la energía consumida por el hombre proviene en, aproximadamente, un 80% de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural). El mantenimiento del sistema energético actual durante un plazo de tiempo de una o dos generaciones es, simplemente insostenible, porque está agotando las reservas de combustible, contribuye al efecto invernadero, a la acidificación del agua y a la deforestación, además de originar riesgos para la paz mundial.
El conjunto de los mencionados combustibles representa el 78% del total, y hay que tener en cuenta que:
- Aproximadamente, la tercera parte de la energía primaria se destina a la producción de electricidad.
- El 40% de la electricidad proviene del carbón, mientras que el petróleo y la energía nuclear cubren entre un 12% y un 15%, cada una.
- En términos de energía consumida, la electricidad representa el 12% del total y su destino es, por igual, el sector industrial y el residencial.
- La cuarta parte de la población mundial consume las tres cuartas partes del total de la energía primaria del mundo. Estas desigualdades son más significativas cuando se considera el consumo de electricidad.
- Los paises pobres (caracterizados por un hábitat muy disperso) exhiben grandes carencias de electrificación rural.
El uso correcto de la llamada energía solar pasiva y el aumento de la utilización de las Energías Renovables para la obtención de energía pueden contribuir significativamente a paliar los efectos que están ocasionando las fuentes de energías convencionales.
Fuente: Energía Solar Térmica de Baja Temperatura.
M.Castro Gil, A.Colmenar Santos.
PROGENSA.
|